
Ulises consiguió regresar a Itaca al mando de una tripulación formada por intrépidos guerreros, Joaquín Martínez y su esposa Amparo Beltrán, así mismo, han vivido su propia odisea hasta lograr ver en el horizonte la silueta diáfana del éxito. Es seguro que dicha travesía no hubiese sido posible de no contar con un equipo entusiasta a su lado, muchos de los que comenzaron ya no están, otros continúan embarcados en esta maravillosa aventura que verano a verano nos confirma que la única manera viable de eludir los envites (no de seres mitológicos e irreales) sino de factores de toda clase igual de destructivos; véase complacencia, egolatría, soberbia… es indispensable no bajar la guardia y que el único camino posible para continuar donde estamos pasa por mantener la calidad y profesionalidad que caracterizan nuestro proyecto. Queremos brindarle una sincera felicitación a los que siguen con nosotros y desearle toda la suerte del mundo a todos aquellos que nos acompañaron en algún momento del viaje y de alguna manera han hecho posible que seamos lo que somos y que hayamos llegado hasta aquí.


